Visualizamos (crítica de cine)
Visión a las
escenas y no a la historia
El club de los
poetas muertos, Peter Weir
El club de los
poetas muertos es, sin duda, una de
las películas más emblemáticas de la filmografía de Peter Weir (1); además de ser
uno de los iconos del cine inglés de las últimas décadas en el estilo del
drama, la educación y la enseñanza. También, podemos destacar varias
simbolizaciones, e inculca la ilusión por cumplir los sueños, concretamente,
aquellos que el padre del protagonista le prohíbe a dicho protagonista.
Me chocó
mucho también, aquellos jóvenes que entraban en la adolescencia y que se
encontraron deslumbrados ante una figura como es la del profesor Keating (2), que
les dio la libertad a los alumnos en el ámbito escolar. Este trata mediante
ciertos métodos de que los alumnos piensen por si mismos, sin ayuda de nadie.
No me resultó extraño que ante el fallecimiento de Robin Williams, el protagonista, no se aludiese
a esta película. La gratitud que le debemos al productor empieza a partir de
aquí.
Uno de los problemas que reside en es esta película
es el guión, aunque estea bien elaborado y estructurado, casi sin fisuras, cae
en un continuo mar de tópicos y lugares comunes que, por desgracia, acaba
ocasionando que la película naufrague. Además de su guión, la película tiene un
ritmo lento (se para en los detalles). No lo hace de manera estrepitosa, eso
sí, siempre y cuando uno atienda más a la construcción visual que a la
historia.
Con todo, en su estructura podemos destacar varios
temas: el suicidio, la soledad, la libertad, entre otros. Estos ejemplos están
presentes en toda la película. Pero, el principal, para mi punto de vista, es
la libertad a la hora de pensar. De ahí que al final de esta película me plantee
una serie de cuestiones: ¿Es el suicidio la solución? ¿Tenemos claro nuestro
futuro? ¿Debemos dejar que nuestros hijos decidan lo que deben hacer?
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