Los zapatos perdidos


    El único problema era que Jaime ya no se acordaba de nada de aquello. Porque, en aquel momento, Jaime se tambaleaba entre otras docenas de seres como él bajo el sol abrasador que se derramaba sobre la pista del aeropuerto de Lanzarote.
    Porque ahora él era uno de Ellos.
    Jaime era un No Muerto.
    La mente de Jaime, o lo que los seres humanos denominamos raciocinio, había desaparecido casi un año atrás, cuando se había convertido en un No Muerto.



Manel Loureiro (2010:67). Apocalipsis Z, Los días oscuros. Planeta: Barcelona


A partir de este fragmento hice una versión escrita por mi:

                Pese a todo lo que había ocurrido con anterioridad había un problema. Yo casi no me acuerdo de lo que ocurrió, pero mi hermano tampoco se acordaba de nada de aquello. Apenas recordaba su nombre, solo era capaz de hablar si estaba quieto. Yo sabía que esto había ocurrido después del accidente de avión, justo cuando chocamos con el hotel. Él solo sabía que yo estaba allí para ayudarle.
Además de hablar solamente cuando estaba quieto, se tambaleaba entre otras docenas de jóvenes como él.
                Yo iba notando como poco a poco se acercaba la hora de salir del avión donde nos estábamos refugiando. Lanzarote era el lugar donde los No Muertos habitaban, bajo el sol abrasador que se reflejaba en los asientos.
Poco a poco veía como se alejaban, sin notar nuestra fuerte respiración, sin vernos, sin saber que estábamos allí. Cada vez que miraba para mi hermano gritaba, como hacían los No Muertos, caminaba tirando de la pierna con lo hacían algunos de ellos, se retorcía como si de una serpiente se tratara.
Estábamos observándolo como cuando veíamos los monos del zoo, asombrados, como si fuésemos niños pequeños que nunca saliéramos de nuestro pueblo. Ojalá volver a ese pueblo. Pero era imposible.
Mi hermano seguía gritando, era extraño. Lauren se asustaba mientras mi hermano se mordía. Ya no sabía que hacer. Si ayudarle, si soltarlo con los No Muertos. Lauren empezó a llorar. Lo tranquilicé, pero sabía que no era suficiente. Yo estaba tranquilo hasta que un grupo de No Muertos se iban acercando hacia nosotros. A hora si que tengo medio, no se que hacer. Lo único que hice fue coger a Lauren y a mi hermano para protegernos. Sabía que nuestro final se acercaba.
De repente, un No Muerto se abalanzó sobre la parte delantera del avión. El No Muerto gritó, y mi hermano trataba de comunicarse con él. Ahí fue cuando me di cuenta de que su mente había desaparecido casi un año atrás o incluso su vida entera, Jaime, mi hermano, era un No Muerto.
Lauren y yo nos alejamos después de haber dejado a mi hermano en la puerta. Nos fuimos alejando cara la zona trasera observando temorosos como los No Muertos se acercaban. Lauren comenzó a sudar, a temblar, sus labios pronunciaban la palabra miedo. Yo, lo abracé para que se relajara. Cerré los ojos a su vez y no nos movimos. A partir de ahí, ya no recuerdo más. Solamente se que Lauren y yo estamos vivios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Más allá de la portada (Hacia rutas salvajes, Jon Krakuer)